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EL HIPNOTISTALARS KEPLER
«Como el fuego, igual que el fuego», ésas fueron
las primeras palabras que pronunció el chico hipnotizado.
Pese a sufrir lesiones mortales, cientos
de cuchilladas en la cara, las piernas, el tronco, la
espalda, las plantas de los pies, el cuello y la nuca,
se lo había inducido a un estado de hipnosis profunda
con la esperanza de poder ver a través de sus
ojos lo que había sucedido.
—Intento parpadear —murmuró—. Entro en
la cocina pero noto algo raro, suena un crujido
entre las sillas y un fuego muy rojo se extiende por
el suelo.
El asistente de policía que lo encontró en la
casa entre los otros cuerpos pensó que estaba
muerto. El chico había perdido gran cantidad de
sangre, había entrado en estado de shock y no recuperó
la conciencia hasta siete horas después. |